Hace más de 10 años escribí un par de artículos sobre el tema de los controles de precios. Uno sobre lo que ya se estaba vislumbrando en Venezuela (Controles de precios en Venezuela, camino al caos) y otro general comentando el tema de los controles en la historia (Una breve historia de los controles de precios).
En Venezuela no era difícil darse cuenta de lo que estaba a punto de pasar, pues si la situación ya era mala, por mucho que los propagandistas del Estado lo nieguen, lo que estaba por llegar iba a ser mucho peor. Y en efecto así fue.
El tema de Venezuela es uno de los más cercanos que tenemos para ver los efectos desastrosos de una política tan nefasta, al menos para los que hablan español, pero desde luego no es el único sitio donde los han estado implementando, y es que al parecer son muchos los países de Hispanoamérica, África o Asia los que han estado jugando con esos artilugios político-demoniacos. Hablamos de la India, Irán, Turquía, Bolivia, Argentina, Nigeria, y seguramente muchos más que están o han estado recientemente jugando a ser Dios.
¿Pero por qué comento que el tema de los controles de precios es un guiño a Satanás?
Porque como toda herramienta de distribución o control económico del Estado, es un artilugio legal que atenta contra el orden natural y por ello es algo que goza del beneplácito de Lucifer. Sus huestes de sátiros interminables en la Tierra siempre están dispuestos a regalarle ofrendas de este tipo, una y otra vez, para el mayor placer del príncipe maléfico. Y uno de esos seres desquiciados y despreciables fue el mismo Hugo Chávez, un auténtico sátiro moderno, cuya rostro de demonio no engaña.
Fue ese rostro el que vi hace poco hablando sobre los controles de precios en Venezuela, en un viejo de hace años:
Ahí decía: «agua mineral de 5 litros, 23 bolívares la …., el precio que le voy a poner es de 12,45 bolívares»
En la misma frase me di cuenta que dio dos guiños: el de 33 (23, o 2 veces 3) y 666 con el 12,45, siendo 1+2 y 4+5, un 3-9, o invirtiendo el 9, un 3×6, o sea 666.
Este tipo de cosas no las dicen por casualidad, sino que son series numéricas completamente calculadas, y siempre con los guiños cabalístico-masónicos de los números de culto a la androginia, o sea al comunismo religioso.
¿Por qué los controles de precios están relacionados con Baphomet?

¿Qué es Baphomet?
Un ser con características andróginas. Un ser que mezcla encuentra su éxtasis en el equilibrio de todos los opuestos.
¿Y qué es equilibrar los opuestos en la economía?
La consecución del comunismo.
¿Pero qué tienen que ver los controles de precios con ello?
En primer lugar, el carácter fundamental de estandarización de dichos controles.
En el sistema económico de Dios los precios no pueden ser controlados, pues han de ser libres, y por lo tanto reflejan todas las diferencias de los participantes en los intercambios de una manera perfecta.
El sistema de Satanás es lo contrario de eso.
Tiene que ser un sistema de precios estandarizados.
El precio debe ser el mismo para el atleta que para el haragán; para el el infractor y para el cumplidor; para el alto y el bajo, y así con todo.
Los controles de precios son sistemas de precios estandarizados, ya sean en precios exactos o si se les imponen un rango.
Salir de ese precio estandarizado se considera un crimen poco menos que religioso. Las acusaciones de especulador y acaparador están ahí para acallar cualquier disidencia.
Eso es lo que hace que el control de precios sea un sistema económico aprobado por Baphomet. El mismo no puede consentir que haya hombres y mujeres separados, ni oscuridad ni luz, ni animales ni personas. Todo tiene que estar estandarizado en la figura del sátiro comunista.
Por eso los sátiros comunistas, como Hugo Chávez, aman los controles de precios. Porque dichos controles son una representación económica de su alma: amor por el control, por la estandarización, por ceder ante la envidia y, como no, por mentir.
Los proponentes de los controles de precios saben perfectamente que dichos sistemas son un robo de unos a otros, y saben que los mismos causarán mucho daño económico general, y aún así persiguen dichas políticas, pues el objetivo no es reducir los precio o mejorar el abastecimiento del mercado.
No.
El objetivo de los controles de precios es el de transferir energía de un sector, digamos el «ahorrador-productor» al «despilfarrador-consumidor»; consumidor ahí en el sentido verdaderamente peyorativo de la palabra; es decir un consumidor no por necesidad, sino por vicio y avaricia. Esa energía «transmutada», ayuda al plan general de la Gran Obra, de ir construyendo una sociedad de golems andróginos.
Los guiños constantes a Lucifer de los controladores
Sus saludos al maestro de la mentira son constantes, y no iba a ser de menos en la parafernalia montada alrededor de las noticias de controles de precios.
Esos guiños en formas numéricas ocultas también tienen connotaciones de control, que en el fondo son similares a la necesidad de las huestes malignas a «controlar» los precios, y es que esos números también forman parte del sistema de control esotérico mental, así como de culto religioso matemático-sagrado a su amo, que aprecia esos «controles numéricos esotéricos». Digamos que esos códigos que lanzan en los medios son un «control de precios esotéricos».
Veamos algunos ejemplos:

Un guiñó al 33:
- 48%: 4+8 = 12; 1+2 = 3.
- 12 años; 1+3 = 3

Varias referencias al 666, 33 y qué no:
- 18 productos; 1+8 = 9; 9 invertido es 6
- 15 de diciembre; 1+5 = 6; diciembre = 12/ 1+2 = 3; 6 x 3; 666
- 18 productos, 15 diciembre 15 enero; 9, 6, 6, = 666.

33:
- 18,4%; 1+8+4 = 13
- 172%; 1+7+2 = 10
- 63,1%; 6 + 3 + 1 = 10
- 13 + 10 + 10 = 33
Así sabes que también son ellos los que manipulan estas cifras a placer.

911; IXXI.
- 11 locales
- 9 de ellos

Otra vez el 33:
- 120 litros; 1 + 2
- 1200 estaciones; 1 + 2
Además de posibles reducciones y guiños a 666.

Con varias referencias al 666.
También tenemos en Argentina:

Precios «cuidados», tipo:
- Alimento para perros… x 3 kg
- Selección de vegetales .. x 3 kg
- Milanesas de quinoa ….4 un x 300
- Milanesas de soja … 6 unidades x 300
La lista casi completa de alimentos es una retahíla de 33 y 666s.
¿Por qué se enfocan tanto con el 666 y los controles de precios?
No sé porqué, pero me da la sensación que los guiños con este tema van bastante relacionados con el 666. En otros temas, por ejemplo en películas determinadas, podría estar más con el 104, con el 88, con el 911. Pero aquí noto un sesgo hacia su favorito en el tema de los «precios», el 666.
La referencia al 666 en la Biblia está relacionada con el control total de la humanidad mediante un sistema de control mediante una marca. Ese sistema de control de «Marca» no viene ser sino el control de precios definitivo.
En este caso estaríamos ya ante la parusía comunista donde el control del Estado ya no necesitaría de poner precios, sino que todo sería ya de manera perfecta calculado por la Bestia y sus sistemas matemáticos representados por el 666, número especial en los cultos a la androginia.
Ahí tendríamos la realización del «De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades» de Karl Marx. O sea una el triunfo de la sociedad utópica comunista donde ya no hace falta intercambios mercantiles y donde se ha eliminado la necesidad de producir por interés. Ya no hay beneficio que conseguir y por tanto se ha alcanzado el estado final.
¿Pero por qué tiene que ser forzado?
¿No es eso lo mismo que la implementación de un sistema de «controles de precios» férreo universal. Un control de precios sin precios, y eso solo puede ser así en una sociedad andrógina. Solo eso puede traer sentido al Nirvana comunista.
Ahí es donde parece que entra el tema de la singularidad y las capacidades de la Inteligencia Artificial. Se supone que cuando la misma esté lo suficientemente avanzada, será capaz de asignar los recursos de manera perfecta. Por eso, Musk y otros engañadores del sistema, dicen que en el futuro no será necesario trabajar, pues todo será provisto por los robots. El mismo concepto de propiedad privada ahí deja incluso de tener sentido. Curiosamente dicho éxtasis comunista será alcanzado mediante un salto «capitalista» final, con la construcción de su ser «transhumano» o «post-humano» «perfecto».
Lo que pasa es que ese ser supuestamente perfecto que saldrá de dicho salto «evolutivo» habrá, por fuerza, de ser andrógino. O sea, tendrá que tener características iguales a las de los otros seres, de ahí que se devenga la falta de necesidad de tener propiedad privada. ¿Para que atesorar si el que está enfrente es igual a ti, o sea es como si fueras tú mismo mirándote en el espejo?
Si todos son 1, no hace falta comerciar.
No puedes comerciar contigo mismo.
Pero, ¿no es eso una incongruencia?
¿Qué habrás tenido que ceder para unirte a ese otro ser que tienes enfrente tuyo, o a la izquierda, o a la derecha?
Parece ser que tendrás que dar tu alma.
Ese es el precio final del último control de precios.
Ese es el precio que quiere Satanás.