Hace años había dicho que nunca volvería al método o métodos tradicionales de hacer pesas en el gimnasio.
Que el haber descubierto el estilo «Super Slow» (del que escribí un artículo en su momento) me había iluminado, y que ahora ya había encontrado la manera de sacarle el máximo rendimiento a los hierros con el mínimo riesgo.
El paso de los años demostró que estaba equivocado.
Tuvieron que pasar muchos años para terminar de darme cuenta de que algo fallaba.
Es como el viejo dicho ese que dice algo así: «Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados».
En cierto modo había caído en la trampa del mismo ego que plaga los sistemas de pensamientos gnósticos y paganos. No muy diferente que un vegano fanático a pesar de llevar 10 años y haber deteriorado su salud notablemente, y en vez de reconocerlo, seguir empecinado que ese nuevo estado de salud es, en realidad, mejor.
Pasaban los años y no acababa de ver el resultado en la musculatura.
Sí, quizá alguna mejora ligera aquí y allí. Pero, en general, seguir el sistema por años no me hizo ganar sustancialmente nada, y además venía con muchos problemas asociados.
Problemas para gente sin uso de esteroides ni estimulaciones, como es mi caso. Los que usan esteroides es otro tema.
El problema con la filosofía Super-Slow Weight Training o Entrenamiento de Pesas Super Lento
Lo primero es que es algo que así de entrada suena demasiado bueno para ser cierto, el típico «too good to be true».
Es una especie de autoengaño, parecido al de los gurús de la modernidad y las estrategias de marketing tipo «pierde peso fácil haciendo esto dos veces en semana» o «haz trading y gana un sueldo de 10.000 USD al mes con solo dos horas al día».
Cuando lo piensas bien ves que el sistema adolece de vagancia. Y por eso creo que apela mucho a nuestro ego y al famoso «Seréis como dioses» (Génesis 3:5). Solo hace falta alcanzar la gnosis necesaria, en este caso «aprender sobre el sistema Super-Slow» y ya podremos convertirnos en dioses del gimnasio.
¿Y quién nos iba a decir que el secreto era entrenar en sesiones de 15 minutos una vez a la semana, haciendo 1 serie de 5 ejercicios al máximo nivel y de manera lenta?
Qué fácil era ¿no?
Además, tenemos el problema de que al ser un sistema que favorece el escaso movimiento, nos va a dificultar la pérdida de peso.
Si solo pasamos 20 minutos en el gimnasio a la semana, o pongamos 40 minutos si vamos 2 veces a la semana, ¿cómo esperamos quemar calorías para no engordar? ¿O es que se supone que todo el mundo tiene trabajos físicos?
Luego, incluso proponentes del sistema como Jay Vincent, un conocido influencer americano, recomendaban ni siquiera hacer cardio, y ni siquiera caminar. Como que caminar también es una pérdida de tiempo.
Pero al final da igual tanta palabrería y tanto hablar.
O las cosas funcionan o no.
En mi caso puedo decir que no funcionó.
¿Qué es lo que funcionó al final?
Aguanté entrenando en estilos varios de «Super-Slow» durante muchos años, y de manera instintiva, al pasar los años, fui incrementando la duración de las sesiones.
Con el tiempo, y al ver que no conseguía resultados, vi lo que hacía Dorian Yates, que era hacer entrenamiento intenso, y de tipo, digamos, semi-lento, y con más días a la semana, tipo 4 o 5 sesiones en semana de unos 45 minutos.
Ahí empecé a hacer entrenamientos 2 o 3 veces en semana de una hora, más o menos.
Y fue ahí donde empecé a ver algo de mejores resultados.
Pero entonces tuve un contrapié.
Al usar pesos máximos, al estilo Dorian, me lastime la espalda.
Haciendo ejercicios de pecho y forzando la posición para sacar esa última repetición requerida al fallo máximo, me hice daño, y fue ahí donde la situación me obligó a recapacitar.
Curioso que hacía 20 años o más también había dejado los sistemas clásicos por una lesión.
Entonces, esta vez, y tras ver que levantar pesos máximos me causó problemas en el pasado lejano (mi giro hacia el Super-Slow) y en el pasado cercano (mi final del Super-Slow), pensé que el problema podría venir más por forzar la máquina demasiado con esos pesos.
Y no digo que la gente no tenga que levantar pesos máximos para entrenar, pero creo que no debería hacerlo siempre, y mucho menos al fallo; sobre todo esto último.
Entonces si el tema era no levantar pesos máximos al fallo, quizá debería mirar lo que hizo la mayoría de culturistas en el pasado.
Y más o menos encontré dos estilos, con salvedades, y con variantes muy grandes en los mismos:
- El estilo de la Edad de Plata del culturismo, entrenando cuerpo completo varias veces en semana. Típicamente 3 días en semana y otros días para cardio, estiramientos o ejercicios menores
- El estilo «Bro-Split», típico de las últimas décadas, entrenando diferentes partes del cuerpo en días diferentes. Típicamente 5 días a la semana, por ejemplo: pecho, espalda, hombros, piernas, brazos.
- Variantes incontables de los anteriores: PPL, Gironda, Upper/Lower, A/B, entrenamientos variados de la Edad de Bronce, etc.
Entonces fue cuando decidí entrenar con un sistema de esos, en particular uno parecido a lo que hacía Steve Reeves, entrenando unas 3 veces en semana de manera bastante dura, pero sin ir al fallo extremo, con bastante volumen, y con cardio variable o caminar en los días de descanso.
Al cabo del tiempo los resultados empezaron a llegar.
Y ahí ya me di cuenta de que había caído en una trampa con el tema del Super-Slow.
Si quieres resultados entrenando, vas a tener que hacer como otras cosas en la vida: vas a tener que esforzarte. Y ese esfuerzo va a ser no solo en volumen sino en tiempo.
No basta con ir 60 minutos al gimnasio a la semana.
Ojo, que ir 60 minutos a la semana es mejor que nada, y aún se consigue algo. El ya hacerte salir de casa es un logro, en sí.
Pero, para ver resultados que se noten hay que esforzarse mucho más.
¿Tengo la clave de cual es el mejor sistema entonces?
Tampoco.
No escribo esto para decir que he dado con el Santo Grial del entrenamiento.
Creo que los métodos que comenté antes, tipo «Cuerpo completo 3 veces a la semana», «Estilo Bro-Split» o sus diferentes variantes, son muy buenos para conseguir un buen resultado.
Al final dichos métodos cumplen lo importante, que es pasar bastantes horas a la semana ejercitando el cuerpo.
Lo mismo se puede decir de sistemas que trabajen en la calle o en casa haciendo solo uso del cuerpo, tipo flexiones o dominadas, siempre y cuando se hagan también suficientes veces en la semana.
Al final lo importante es estimular el cuerpo el tiempo suficiente, y no destruirlo; de ahí el huir de las técnicas de pesos máximos y series extremas.
Se puede ir a casi el fallo en casi todas, o a 2 o 3 repeticiones antes del fallo, e ir acumulando trabajo sin mucho riesgo para lesionarnos.
Además, los métodos clásicos de entrenamiento tienen la ventaja que de por sí nos ayudan también a perder peso.
Por ejemplo, un sistema de Bro-Split de 5 días a la semana, con 1 hora cada día, más un poco de cardio, ya nos da una buena base para ir quemando calorías y poder quemar algo de grasas acumuladas.
Luego tenemos los debates interminables sobre si es mejor intensidad o volumen, pero creo que no hay que volverse loco con este tema, ni tampoco ser un fanático de la «eficiencia».
También creo que sí hay un volumen mínimo óptimo para conseguir buenos resultados, y que el mismo es bastante más que 60 minutos a la semana.
A partir de ahí, pues se puede ir trabajando.
Hay quienes prefieren 2 sesiones a la semana muy duras, al fallo, y no tengo demasiado en contra de esto, pero sí que tengo mis reservas por el tema del riesgo a lesionarse. O sea, creo que es un sistema que puede funcionar bien para coger fuerza y músculo, pero el riesgo de lesión es más alto.
Otros preferimos más sesiones o más tiempo de entrenamiento a la semana, por ejemplo 4 horas o más haciendo pesas, y no ir siempre al fallo, con muchas series haciendo bombeo, y otras más duras.
Pero vamos, que al final vas a tener que entrenar duro y habrá que tener paciencia, pues no van a ser resultados inmediatos.
Lo bueno tarda años en edificarse, y más con la edad y sin el uso de drogas anabolizantes.
El canto de sirena del «Super-Slow» suena muy bien, pero al final he de reconocer que me equivoqué en su momento.