Uno de los términos más usados en la pesadilla que nos está tocando vivir con la modernidad es este de inclusividad.
¿Por qué está tan interesado el sistema en que las sociedades se vuelvan inclusivas?
¿Qué es lo que quiere conseguir con ello?
Pues nada menos que la comunión con Satanás.
¿Qué es sino aceptar la inclusividad del mal, o del mentiroso, o del ladrón, o del soberbio, o del envidioso o del blasfemo?
La tesis de que hay que incluir a las «minorías» no es más que una tapadera sofista para así aceptar al sátiro comunista. Así, no solo tendrás que compartir tu propiedad con él, sino mucho más.
El dejar que la casa se llene de extraños no es solo compartir el terreno y los inmuebles, sino algo mucho más íntimo. Al final te ves obligado a mezclar tu sangre o a cosas como «vacunarte», por el «bien común», o sea en nombre de la inclusividad.
Cuando los anarcocapitalistas hablaban de las carreteras estatales
La doctrina de la inclusividad es un arma de doble filo.
Recuerdo leer a los autores anarcocapitalistas o libertarios, como Hans Hoppe, y sus comentarios sobre el tema de las carreteras, autopistas o puentes del Estado. Por un lado, dichas carreteras conseguían una mejora económica en cuanto a recortar tiempos de transporte, pero por otro lado dichas comunicaciones favorecían que el estado pudiera acercarse a aquellos que estaban un poco más lejos, de tal modo que al final también serían formas de control.
Ahí se ve claramente que el objetivo de los estados al fomentar la comunicación total en sus territorios sea la de expandir y el poder de sus garras. Así es mucho más difícil escapar de sus impuestos y cada vez más regulaciones.
Lo mismo podemos decir de la UE y el euro, o cualquier otro proyecto «unificador».
Te construyen una autopista conectando tu pueblo, otrora lejos de la ciudad, y ahora a solo unos minutos. Tu casa sube de valor un 20%, pero de repente también tienes la desdicha de ver seres extraños apareciendo en tu, otrora, apacible pueblo. Lejos quedan los días de las puertas abiertas, o los terrenos y casas sin empalizadas. Pero el tener que aguantar a ladrones merodeando ahora tampoco es suficiente para los sacerdotes de la inclusividad. Los mismos también te prohíben que toques al ladrón, incluso si entra en tu casa a robarte. La respuesta de los «Inclusivos» es: déjate robar. Sé inclusivo, y no fomentes el odio. El ladrón tiene derecho a robar. Un derecho, que para ellos tiene supremacía sobre el tuyo de no ser robado. Pero ¿cómo puede haber concepto de «robar» si para los inclusivos todo forma una totalidad, y en el fondo no hay nada separado. No puedes robar lo que ya es tuyo.
Es obvio que la inclusividad es una doctrina comunista.
Pero va mucho más allá del aspecto económico o social.

Al final todo tiene una connotación espiritual.
Esto no es diferente.
Elon Musk como adalid de la inclusividad definitiva
El mundo en el que vivimos está tan corrompido, que los supuestos salvadores del mismo son los mayores proponentes de la doctrina del inclusivismo.
Elon Musk, del que escribí un artículo no hace mucho (Elon Musk, un falso libertario) se presenta como el adalid de la libertad y campeón capitalista mundial contra los comunistas inclusivos.
¿Cuál es su propuesta?
Alcanzar la inclusividad mediante el capitalismo hiper-productivo.
¿Cómo se alcanza dicha hiper-producción conducente a la súper-abundancia (supuesta)?
Mediante la automatización total de la sociedad.
Ahí entran todos sus proyectos como las diferentes cadenas de una totalidad:
- Robotaxis y conducción automatizada total: eso implica una coordinación completa de todos los coches, algo que solo se consigue si se centraliza, en cierto modo, el sistema
- Humanoides Optimus: lo mismo que lo anterior
- Energía solar y cargadores: conecta la energía a los proyectos anteriores
- Starlink: proyecto para hacer llegar internet a los 4 rincones de la Tierra. Necesario para la centralización inclusiva del plan maestro
- Starship: conexión energética con los astros para conseguir la energía casi infinita para poder desarrollar los planes anteriores
- Xai: cerebro de Inteligencia Artificial para dirigir las «mentes» de los diferentes dispositivos, como los Optimus
- Neuralink: la joya de la corona y que aún no ha salido a bolsa. Paso final para unificar todo lo anterior con el humano. Podemos llamarlo el agente inclusivo final
De todos los magnates de la tecnología, parece ser el actor clave en la construcción del mundo hiper-inclusivo que espera a la humanidad.
Aquí todo es «hiper» o «súper», tanto la inclusividad, la productividad, la abundancia o la inteligencia.
Todo va unido, y todo forma parte de la Totalidad a donde quieren llegar.
Por ello, toda oposición de Musk contra las doctrinas, digamos, woke, no son sino una mascarada.
Se opone a la doctrina woke que quiere el comunismo ya, proponiendo una doctrina mecanicista que avance la sociedad hacia una utopía tecnológico-comunista después.
Es como si dijera a sus antiguos supuestos contrincantes comunistas: «tened paciencia y no seáis ávaros. No busquéis crear una sociedad basada en políticas igualitarias ahora, que si me dejáis hacer, en unos años, todos podemos llegar a eso mediante la super-abundancia, y ya no habrá necesidad de dinero, pudiendo, además, convertirnos en lo que queramos, cuando, y como deseemos, ya sea una mariposa o un ser con patas de cabra, cuerpo humano y cuernos de ciervo».
¿Qué resultado más inclusivo que ese?
Si una sociedad alcanza ese punto, habrán desaparecido las diferencias. Todo el mundo estará conectado al neuralink; los robots lo harán todo; y entonces los humanos mejorados genéticamente y tecnológicamente, pueden ser lo que quieran, donde quieran. Ahí ya no hay necesidad de DEI.
El círculo y la Totalidad
Lo que acabo de comentar sobre esa «Totalidad» a la que nos pretende llevar Elon Musk, está relacionada con conceptos metafísicos y significados secretos de cosas como las formas, y en particular en este punto, el círculo.
Podemos empezar rápidamente por la palabra «Inclusividad». Si nos vamos al latín tenemos «includere».
Ahí tenemos:
- In: dentro
- Claudere: cerrar
O sea «cerrar dentro».
O algo así como hacer que algo que estaba fuera pase a estar dentro.
Aquí podemos conectar con la Cábala, pues la misma es la doctrina misma de la inclusividad.

No voy a desarrollar los aspectos y detalles de todo ello pero basta con saber que según la idea cabalística:
«Cada parte contiene algo de otras partes y la totalidad existe porque todas esas partes están integradas».
Eso es lo que Musk quiere conseguir.
Algo así como que los círculos se vayan integrando en otros círculos, de modo que al final nos quedemos con un círculo gigantesco que englobe a todos los círculos pequeños, llegando así a la Totalidad.
Esa Totalidad sería una manera diferente de llamar la Androginia, pues eso a lo que los cabalistas quieren llegar. Y esas dos palabras no serían más que variantes de lo que estamos hablando aquí, o sea, de la Inclusividad.
Nótese que incluso por la terminología Inclusiva, al final Totalidad o Androginia, vienen a devenir en lo mismo, y no son más que tres maneras de llamar la misma cosa.
Se ve así claramente el terreno ambiguo y cambiaformas de las tesis inclusivas.
Todo es incluido.
Malo, bueno, alto, bajo, corto, largo, nauseabundo, agradable, flaco, gordo, etcétera, etcétera.
La Inclusividad también es alquímica

¿Qué es la Alquimia sino otra manera de llamar la doctrina de la Inclusividad?
Es lo mismo pero explicado de otra manera.
Lo mismo que la Cábala, pero con otros nombres, y otras metáforas.
El Rebis es el resultado final de la obra terminada: La Gran Obra, como se denomina ahí.
Para llegar al ser supremo inclusivo Rebis, tendríamos que pasar por las fases de:
- Disolución
- Calcinación
- Separación
- Conjunción
La conjunción final es aquella por la que suspira la sociedad moderna: el sueño de la inclusividad total. Algo que tenemos ya bastante avanzado, al menos desde un punto de vista societario y mental.
Las masas están entregadas casi por completo al tema de la igualdad en todas sus vertientes, y los supuestos movimientos de oposición no son sino nimias oposiciones necesarias incluso, justo en el momento previo a la obra final.
La falsa idea de que la Biblia nos obliga a ser inclusivos
Hay una creencia bastante erróneo, y no es por casualidad, de que la Biblia promulga que tenemos que ser inclusivos con todo el mundo, sobre todo los extranjeros, a los que hemos de darle justicia y ayuda, casi como si no hubiera límite.
La Biblia también ha sido corrompida por el espíritu dominante de este mundo, y hoy en día viene contaminada de mucha de la liturgia igualitaria y universalista.
Es un tema incómodo, sin duda, porque hace muy difícil la defensa de una justicia verdadera, al menos siguiendo a rajatabla los textos actuales.
Vamos a ver un ejemplo rápido. Un ejemplo que no voy a elaborar demasiado, y que quizá haga en otra ocasión, pero que debería bastar para ver la corrupción de los sacerdotes de la inclusividad a lo largo de los milenios o siglos.
Se trata del concepto de «Extraño» o «Stranger», en inglés.
El problema viene en las traducciones e interpretaciones de Strong, Brown-Drive-Briggs o Gesenius, que dominan buena parte del contenido de las biblias en los idiomas europeos actuales.
Al parecer, se ha dado por hecho que muchos términos en hebreo que tenían connotaciones similares a «Stranger» se agruparan con ese término, dejando de lado que eran, en realidad, contextos y significados diferentes. Ejemplos de esos términos tenemos en:
- Ger
- Nekar
- Nokri
- Rea
- Plésion
Un ejemplo es el Levítico 19:33 (Reina Valera de 1960):
«Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis.»
En español se escoge «extranjero» y en inglés, en muchas de las versiones, como la King James, «stranger».
Es un término muy amplio, y visto así, de manera simple, incluiría a cualquier ser humano o, yo diría, que incluso humanoide. Porque si interpretamos tal y como están las cosas hoy en día, si aparece una raza de sátiros con cuernos, también deberíamos incluirla.
Aquí el problema es que el término original en hebreo para ese verso es ger (גֵּר).
En este caso ger bien podría interpretarse como un extranjero o forastero autorizado y en particular, de un pueblo aceptado como hermano. No vale para todos los pueblos.

Incluso la vista creada con la IA satánica inclusiva de Google nos confirma que es un término particular. Es diferente de «nokri».
Según esta misma IA: «En el hebreo bíblico, ger (גר) y nokrí (נָכְרִי) representan dos estatus legales, sociales y religiosos muy distintos para las personas de origen no israelita.»
Dos estatutos legales diferentes.
Pero los traductores escogieron la traducción «igualitaria» para todos esos casos, y en el caso de la Reina Valera supongo que terminaría en «extranjero», y en la KJB en «stranger».
Eso, está hecho a propósito.
En realidad, la Biblia es un libro totalmente exclusivo.
Es lo que lo diferencia de otras religiones inclusivas, como básicamente vienen a ser el resto.
La Biblia nos comanda a rechazar el mal, la mentira, los corruptos, los adúlteros, los blasfemos o los envidiosos.
También ordena no casarse con ciertos foráneos, como cananeos, moabitas, amorreos, jebuseos, amalecitas o cualquier criatura considera «nefilim». Por no decir que en ocasiones manda exterminarlos como en Deuteronomio 20:16-17 o 7:1-2.
Lo que quiero decir es que el punto en el que la Biblia es «Exclusiva» queda mucho más claro e irrefutable que el punto en el que es totalmente «Inclusiva». Es más, podemos afirmar con total contundencia que no es totalmente inclusiva.
Conforme a esto, recuerda lo que hablé antes de la «Totalidad», pues la «Inclusividad» requiere de alcanzar la anterior, y no permite que hayan exclusividades. Por eso, se entiende bien desde este punto de vista de la inclusividad que la Biblia ha de ser eliminada, pues por muchas manipulaciones que hayan echo, aunque habiendo contribuido al mayor envenenamiento moral de las gentes, permanece el hecho de que la doctrina de Jesucristo es de carácter poco amigable con la inclusividad radical.
La Inclusividad gana, por ahora
No cabe duda alguna de que vivimos en un mundo que tiende hacia la inclusividad.
Matemáticamente sería algo así:

No entiendo porqué Dios permitiera que eso fuera así, pero debe de tener alguna razón que solo él sabe.
Lo cierto es que vivimos en una sociedad global que tiende a la inclusividad general, sobre todo gracias a la tecnología.
Los dos empujes fundamentales de dicha fuerza vendrían a ser:
- La izquierda: la inclusividad radical woke, con sus políticas cada vez más comunistas, globalistas y anti nacionales
- La derecha: la inclusividad productivo-tecnológica, con los adalides del capitalismo empujando hacia la Singularidad (otro sinónimo de la «Totalidad» o «Androginia»; ya ves, hay muchas maneras de llamar a la misma cosa)
Las masas están entregadas ya al ideario socialista, y al mismo tiempo, las reacciones que vienen de la «derecha» (falsa), intentan arreglar el desaguisado con mayores integraciones mediante la «construcción» de «puentes» y «caminos», antaño más físicos, y hoy en día con una tendencia clara hacia lo digital.
Las dos pinzas van cerrando y se va entrando en la fase más exagerada de la caída de la espiral cíclica.
Hay gente que entiende la verdadera raíz del problema, pero es muy poca.
La gran mayoría está totalmente absorbida por la dialéctica inclusiva propia de la democracia y estos tiempos finales.
Aman el robo institucionalizado y la opresión a su prójimo, o sea a sus verdaderos hermanos de raza, a los que esclavizan y obligan a vivir en su infierno de corrupción y falsa benevolencia.
¿Qué podemos hacer ante la construcción de la inclusividad baphometiana?

No podemos derrotar a las masas, y mucho menos a los andróginos que controlan el mundo.
Lo que sí podemos hacer es lo que nos pide y siempre pidió Dios: ser fieles a la verdad.
Eso implica exponer las mentiras.
Es decir, eso, de facto, te hace un enemigo de la Inclusividad.
Las huestes de la Inclusividad, y su jefe, Satanás, se están congregando para el asalto final sobre el Campo de los Santos.
No sé como será la sucesión de los eventos.
Pero sí sé que el final serán derrotados.
La masa amorfa de seres andróginos autómatas e inclusivos no podrán disfrutar de su triunfo por largo tiempo.
La Inclusividad se mostrará por fin lo que verdaderamente es: el reino de las mentiras.
Los que pasen por el aro final inclusivo no tendrán vuelta atrás.
Sin embargo, aún están a tiempo de arrepentirse de sus maldades y rechazar las doctrinas baphometianas.
Pero la doctrina baphometiana es muy seductora.
Tiene a todo el dinero, los placeres, la academia, el prestigio y el poder mundial como respaldos.
¿Cambiarán sus caminos?
No.
La Biblia ya nos lo adelanta. La mayoría se unirán a Satán en el asalto final al Cielo.
Pero, de nuevo, el Cielo es exclusivo.
No hay cabida allí para dioses andróginos de corte «inclusivo».
Las masas tendrán que ir con su nueva forma andrógina a otro sitio.
Adivina cuál es.