Metabolismo, temperatura y pulso: la trinidad de la tiroides

¿Cómo tienes tu metabolismo? ¿Está funcionando óptimamente?

Estas son preguntas que prácticamente nadie se hace hoy en día.

La gente tiene problemas.

Unos no pueden bajar de peso, otros tienen insomnio, depresión, baja energía, escasa libido, fatiga mental, etcétera. La mayoría de estos problemas se intentan corregir de manera individual.

Si tengo insomnio, voy al médico y puedo estar garantizado que saldré con algunas recetas de medicamentos para ayudarme a dormir.

Si tengo escasa libido voy al especialista y me acabará recetando viagras de todo tipo.

Si tengo depresión el especialista de turno me mandará unas pastillas para calmarla. Vaya, parece que hay un gran negocio detrás de todo esto. Se benefician los unos y los otros, y los pacientes también; o eso creemos, y lo patético es que también se lo creen los médicos y apóstoles del aparato Estatal.

Después de todo sus ingresos dependen de ello y de la desastrosa salud de sus clientes.

Hipotiroidismo antes y después

Hasta los años cuarenta del siglo pasado, el hipotiroidismo era diagnosticado en base a signos, síntomas, y la medida del consumo de oxígeno (metabolismo basal).

Las cosas han cambiado mucho con el tiempo. Tanto que entre 1940 y 1950, el porcentaje estimado de americanos con hipotiroidismo bajó del 30/40% al 5% y ha estado en entre esas cifras y el 1% desde entonces.

Desde entonces solo los tests son válidos para diagnosticar los problemas de tiroides.

Además produciéndose el hecho de que los resultados del test se han estirado todo lo posible para que los rangos problemáticos sean tan altos que prácticamente nadie de “positivo” en el mismo.

Después de todo, el negocio no estaba en los tratamientos antiguos para tiroides, sino en los multimillonarios negocios del presente.

“En el transcurso de muchos años, nunca vi una persona cuyo TSH estuviera por encima de de 2 microIU/ml que estuviera confortablemente sana y llegué a la conclusión de que lo normal en una persona sana debería ser menos de 1.0” Raymond Peat.

En España para que te consideren con hipotiroides tendrías que dar cinco o seis. Y si eres un hombre delgado casi que olvídate.

Los estereotipos mandan.

Puedes dar unos altos niveles de TSH y a pesar de ello ser considerado como normal; hoy en día no se tendrá en cuenta este problema con sus efectos en varias enfermedades graves.

La tasa metabólica basal era comúnmente usada en los años treinta en los EEUU para diagnosticar problemas con la tiroides. Se intentaba medir el tasa de consumo de oxígeno en reposo a primera hora de la mañana y en ayunas. Al parecer, midiendo la proporción de dióxido de carbono con respecto a la de oxígeno nos daría una idea de la proporción de energía que es convertida a partir de la glucosa, o por el contrario de las grasas y las proteínas. Esto es así porque la oxidación de glucosa produce más dióxido de carbono que la oxidación de las grasas.

La oxidación de la glucosa es eficiente y sugiere un bajo nivel de estrés.

Entonces, sin irnos por las ramas en demasía, ¿cómo puedo saber si mi metabolismo es bajo?

Pues bien, la mejor manera para “medir” nuestro metabolismo es a través de la temperatura y el pulso. ¿Qué fácil no? Algunos dirán que demasiado fácil. Bueno, esto tampoco es la panacea, pero nos puede indicar de manera más o menos aproximada, o confirmar, que la cosa no funciona bien. No hace falta esperar a dar un resultado en el test de tiroides de las autoridades médicas que nos indique hiper o hipotiroidismo. Estos test pueden dar resultados considerados como aceptables a alguien que según los estándares antiguos de diagnóstico tiene un hipotiroidismo brutal. Por ejemplo, una persona con una temperatura más o menos constante de 36º y niveles de energía y libido por los suelos.

Test para medir metabolismo

Pues bien, para tomar la temperatura hay varias aproximaciones dependiendo de los expertos consultados al respecto. Pero una idea básica es que la temperatura corporal debería estar siempre entre 36,6ºC. (97,88 Farenheit) al poco de levantarse y los 37 C (98,6F) conforme avanza el día.

El mejor momento para tomar la temperatura es siempre al menos 20 minutos luego de las comidas.

El mejor sitio para hacerlo y más certero es en el recto.

Pero la temperatura oral también es bastante certera.

Entre la rectal y oral habrá una pequeña diferencia que habrá que ajustar.

En cuanto al pulso, el doctor Raymond Peat ha dicho que un resultado óptimo sería alrededor de 85 por minuto. En atletas esto obviamente no se dará, ya que estos tienen tendencia a tener pulsaciones bajas. En este caso es mejor la medición de la temperatura.

En otros casos puede ocurrir que haya factores que influyan en un mayor o menor pulso. El contexto aquí lo es todo.

En general la temperatura es mejor indicador que el pulso. Éste ha de usarse en conjunto con otros indicadores para tener una mejor idea del caso.

También como ya se mencionó hay otras maneras de medir el estado del metabolismo, como la medición del dióxido de carbono y oxígeno en la respiración y test de reflejos.

Como ya he mencionado anteriormente, una de las maneras de mejorar el ratio metabólico es mediante una dieta adecuada, y ojo, porque esto no significa comer menos, sino que en ocasiones puede significar comer más.

Aquí es donde el trabajo de un investigador independiente, Matt Stone, adquiere una gran valía.

Como ha dicho Ray Peat:

“Mi consejo es comer para incrementar el ratio metabólico (normalmente temperatura y ritmo cardiaco) más que ninguna comida en particular”

Lo curioso es que mucha gente para incrementar el metabolismo recomienda, entre otras cosas, beber dos litros de agua al día. Este es un consejo tan extendido que se ha convertido en dogma.

¿Será esto así o resulta que la ingestión de excesivo líquido puede contribuir a acentuar el problema?

Esto es algo que dejo para otra ocasión.

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