Hay un detalle que he podido observar con el paso de los años.
Parece que cuanto más ricas o confortables se han vuelto las sociedades, más socialista se ha vuelto la gente.
Sin embargo, creo que hay un aspecto muy siniestro en el asunto.
No es que la gente se haya vuelto mala por el aumento de la riqueza.
Más bien creo que la gente es mala de por sí, solo que en ausencia de riqueza, han de mantener las formas.
Es decir, es como si la modernidad y sus mil y una comodidades han hecho que la gente se quite la careta completamente, y saque a relucir su verdadera naturaleza.
Una naturaleza que está fundamentalmente arraigada en la envidia, de la cual derivan, creo, el resto de pecados, en cierto modo.
Vamos, la sociedad es cada vez más satánica, que es lo mismo que decir socialista
La huida hacia adelante de Elon Musk y los demás transhumanistas
El mundo actual vive en un régimen democrático, que por alguna razón se da por el bueno.
Un régimen, que por alguna razón no ha hecho que avanzar mucho más en el nivel de socialismo y regulaciones cada vez mayores.
Entonces, la salida a ese problema según los supuestos libertarios, como Musk, es huir hacia adelante, y construir un mundo donde una tecnología más avanzada nos permita acabar con esos déficits, y de alguna manera, traer la libertad y el triunfo del bien.
Pero no tiene sentido.
Es una tesis estúpida.
Según el patrón que podemos observar, el mejorar la productividad no hace que la gente se vuelva menos socialista, sino más.
Todos los avances de la modernidad lo que han hecho es convertir a las masas al socialismo más extremo y a aceptar las mentiras más aberrantes.
La lógica me dice, por el contrario, que un aumento incluso más dramático de la productividad, vía Inteligencia Artificial, lo que debería traer es una apoteosis del socialismo.
Vale, pongamos que lo que dicen los transhumanistas como Musk, ocurra.
La IA hace que el crecimiento económico sea tan grande, que el gobierno de los EEUU logra reducir el déficit más rápido de lo que puede seguir gastando.
Pero da por sentado que el Estado es neutro y permanecerá impasivo.
Dicho de otra manera, se supone con eso que la gente, por alguna razón, no va a pedir más socialismo, cuando eso ocurra.
Creo que es al revés.
Cuando la gente vea que tiene una producción de 100X, en vez de 5X, con la misma cantidad de individuos, pues lo lógico es que va a volverse aún más simpatizante de las ideas socialistas.
Pensemos que incluso ahora, en las sociedades modernas occidentales, en condiciones incluso de escasez y competencia cada vez mayor por los recursos, la mayoría de mujeres occidentales en las ciudades defienden el socialismo extremo, y la importación de elementos foráneos en números interminables. Si les dices que hay que importar 500 trillones de africanos y mantenerlos, la mayoría de esas mujeres, sobre todo las más jóvenes, lo defenderán.
¿Eso va a cambiar si el presupuesto de Nueva York aumenta un 1.000%?
No.
No va cambiar.
Va a empeorar.
Si ahora tenemos socialismo utópico, lo siguiente ya será el acabose.
El paso final hacia el socialismo es la riqueza generalizada
Es curioso que al final el socialismo final llegará de la mano de las fuerzas productivas de la tecnología capitalista.
Pero no podemos olvidarnos que la ecuación tiene más variables, y que ese socialismo también llega de la mano del Estado más grande que jamás haya existido.
Pues al mismo tiempo que la IA crea las condiciones de la abundancia extrema, también crea las de la indolencia total.
Los humanos ya no tendrán que trabajar. O si lo hacen, será en oficios totalmente ociosos, en Youtube, Instagram, Tik Tok.
O simplemente pasará el tiempo jugando en los interminables juegos de la Realidad Virtual, y cobrando una renta universal.
Es decir, el triunfo de la riqueza generalizada viene de la mano de un sistema de reparto de recursos total.
¿Qué es eso si no socialismo?
Los defensores del socialismo, o sea la casi totalidad de la humanidad dicen que eso es inevitable porque la IA hace que la mayoría de la gente sea redundante.
Sin embargo se les olvida decir que eso es falso porque lo que hace que se adopte un sistema de pagas estatales generalizado es que la gente lo quiere.
Si la gente no aceptara la corrupción no se llegaría a eso, y se podría vivir sin esas pagas.
Pero, claro, entonces se caerían las mentiras del sistema, una tras otra.
Mentiras como la abominación de los viajes espaciales; más falsos que un billete del Monopoly.
Por no hablar de las continuas violaciones del sentido común de las industrias de salud, con una industria basada en la más pura mentira.
¿Dónde estarían SpaceX y Pfizer si no fueran por esas mentiras gigantescas?
Ni existirían.
Lo que nos dice que las fortunas de los grandes «capitalistas» actuales, como Musk, son basadas totalmente en un fraude de proporciones cósmicas.
De todas maneras, todo está conectado.
La Inteligencia Artificial no podría haber llegado a implementarse sin que antes el mundo aceptara la doctrina globalista de los demonios, y en cierto modo es una respuesta para equilibrar esos problemas que presentan las diferentes naciones.
Lo que Musk en realidad quiere decir
Según los demonios transhumanistas como Musk, el mundo está unido y no hay manera ni razón moral para darle la vuelta atrás.
Según ellos, todo esto es la evolución normal de las cosas.
La democracia, el estado del bienestar, la tecnología cada vez más fuerte, la desaparición de las fronteras, etc.
En realidad todo eso no tiene nada de normal.
Lo normal sería rechazar el robo, para empezar, y desmantelar el estado del bienestar de cabo a rabo.
Lo normal sería expulsar a los alienígenas parásitos de las comunidades locales.
Lo normal sería enviar expulsar del territorio a los corruptos de las multinacionales.
Pero eso no lo aceptarían jamás las masas hoy en día, totalmente ensimismadas en las más absurdas abominaciones.
Los Ángeles Caídos y sus seguidores cuentan con esa ventaja.
Entonces lo que lógicamente ha de seguir a esta globalización es una integración final basada en la tecnología, pero dicha integración no solo se queda en los artilugios, sino que afecta a la misma naturaleza humana, que para seguir el ritmo de la IA, ha de aceptar la naturaleza no binaria.
Entonces, ahí es cuando se realiza el sueño transhumanista, que no es otro que el sueño de la rebelión inicial: que la humanidad fuera hecha a su imagen, la imagen de Lucifer caído.
Un Lucifer que dejó de ser el más bello para convertirse en la mayor de las abominaciones: el Señor y la Señora de la Androginia.