Una de las razones de las ventajas de la androginia es que termina con todas las desigualdades, y por tanto, de manera lógica, es el destino donde terminaría la envidia.
Visto así sería como el reino donde ya no hay envidia y todo es perfecto.
Nada más lejos de la realidad.
La androginia es el «fin» de la envidia.
Es decir, la envidia es uno de los motores fundamentales para alcanzar la androginia, siendo el otro, como la mentira.
Ellos dicen que el humano original no estaba separado.
Que la separación fue la caída.
Al principio todo era unidad.
Todo está incluido dentro de la unidad, y por tanto, no hace falta separación.
Todo era perfecto.
Eso es lo que ellos dicen.
Pero mienten.
La Envidia como motor del androginia
El tema es que para llegar a la Androginia final es necesario usar el motor de la envidia.
Se dice que el amor es el sentimiento más fuerte de este mundo, pero parece ser que no es así.
Creo que el verdadero motor de este mundo es la envidia.
Parece que Milton tocó el tema de la envidia, como una de las causas fundamentales de la rebelión de Lucifer.
¿Será que no le gustó que Dios creara a Adán en su imagen y se sintiera frustrado por eso?
¿O simplemente tenía recelo del mismo Dios?
Lo cierto es que la humanidad está profundamente marcada por un constante sentimiento de envidia y celo.
¿Es acaso el amor lo que lleva a las políticas sociales y económicas?
Los políticos no hablan de amor.
Hablan de dinero.
Del dinero que tienen unos y otros no.
Hablan de los trabajos que unos tienen y otros no.
Lo mismo es en la calle.
Parece que lo principal es acabar con las desigualdades.
Y no es algo nuevo.
Esto viene desde el principio de los tiempos.
¿Qué sentimiento es aquel que conmueve y lucha por eliminar las desigualdades?
La envidia.
Ellos lo llaman justicia.
Pero es una justicia invertida.
Una justicia basada en aplacar la envidia es la antítesis de la palabra justo.
¿Y qué es necesario para llegar a ese estado de la igualdad total que tanto desea la mayor parte de la humanidad?
Mentir.
Es decir, para aplacar la envidia, se ha de mentir.
Se han de invertir los términos.
Lo injusto se vuelve justo.
Lo alto se vuelve bajo.
El problema es que la envidia no desaparece por eso.
La envidia pasa a formar parte del ser andrógino que se va perfeccionando.
De igual manera que el mismo se alimenta de envidia, también lo hace de envidia, por decirlo así.
Y así es como la androginia se conforma como la abominación final: el estado final donde radica toda la envidia universal, acumulada en el estómago inmundo de Satanás.
Además, hay otro tema a tener en cuenta, que es contrario a la lógica simple lógica que aplica al mundo físico.
¿La envidia se reduce en el mundo físico?
En apariencia, a medida que los seres se van uniformizando la envidia se estaría reduciendo.
Sería la consecución lógica de una realidad de seres que cada vez se parecen más.
¿Qué envidia de género puede quedar cuando se eliminen lo mismos?
En teoría ninguna, pero en la práctica se produce un efecto tipo «boomerang», que es lo mismo que le ocurre a la androginia metafísica.
No es que cuando se alcance se haya terminado la envidia.
No.
Cuando se alcanza, la envidia es máxima, pues la androginia es en esencia, el éxtasis de la envidia.
En el mundo material, los seres se van igualando, pero eso tiene unas consecuencias en el estado, digamos, psíquico-espiritual de dichos seres.
Es algo así como los espíritus malignos que habitan en el plano fractal.
No por esta allí y ser, de manera esencial, todos iguales, dejan de ser malignos.
No por ello dejan de tener celos, soberbia, ira o lujuria.
Y no pueden porque ellos en sí, son el celo; son la lujuria; son la soberbia.
Pues lo mismo en la raza material que se va construyendo, y cuyo estado más perfeccionado de hermafroditismo metafísico está cerca de ser alcanzado.
Estos nuevos seres humanos mezclados en todos los aspectos no dejan de tener envidia. Más al contrario, la envidia en ellos crece, porque se van volviendo seres cada vez más cercanos a Baphomets.
Cuando la masa se convierta en Legión.
Cuando todos sean «Baphomets», ¿crees que la envidia de verdad se habrá acabado?
¿O no será más bien, que habremos llegado al Reino de la Envidia?
Ese es el problema de la androginia y su «aplacamiento» de la envidia.
Que dicho aplacamiento va construyendo el estado perfecto de la envidia.
Allí donde la envidia es Legión.
Pero eso tiene un precio.
Muy al contrario de lo que piensan las masas de este mundo.
La consecución de dicho estado tan «perfecto», supone la entrega de lo que tenían de esencia: de sus almas.
Al final para «vencer» a la envidia, y para alcanzar la «justicia», se entrega el alma.
La Androginia lejos de ser el estado perfecto que ha vencido a la envidia es, al contrario, el estado perfecto de la envidia inmunda.
Eso, a pesar de las apariencias, y de que en este mundo va ganando, no termina bien.
Ni para los que entregan sus almas, ni para el Gran Andrógino.