El otro día vi un tuit de Lyn Alden, donde comentaba sobre el tema de la manipulación de mercado.
En el mismo, como veremos a continuación, decía que lo mejor era ignorar a aquellos que siempre están quejándose de la manipulación del mercado:

En cierto modo no le falta razón, pero quiero comentar mi opinión sobre el tema, pues es algo que tiene unas ramificaciones mucho más siniestras que la simple manipulación de mercado de los bancos o los market makers.
Me refiero al carácter esotérico de los que manejan los entresijos del avance de la sociedad.
Manipulación de mercado desde el punto de vista teórico
Desde un punto de vista clásico, digamos, lo que ocurre es que hay unos agentes que manipulan los precios a su favor, o lo hacen para joder a los demás, y es por eso que los activos no hacen lo que deberían hacer.
Los ejemplos más típicos de esto son los de las supuestas manipulaciones de los mercados de metales, en especial el oro y la plata, donde se supone que los grandes bancos y otros agentes malvados han estado manipulando el precio desde hace décadas, y de no ser por eso ahora el oro estaría cotizando en no se sabe qué nivel.
Otros ejemplos son las típicas manipulaciones sobre valores individuales, como podrían ser acciones o criptomonedas, donde carteles de insiders manipulan los precios, o mejor dicho, manipulan a las masas a través de estratagemas de marketing para hacerlas comprar en contra de sus intereses. O sea, por ejemplo, hacer una campaña de marketing para que la gente compre una criptomoneda, cuando en realidad lo que se está haciendo es vender un activo sin valor alguno a los inversores incautos, para luego caer el precio a los infiernos. Lo mismo podría suceder al revés, «forzando» la venta de un activo valioso, para justo después de haber sido vendido por los minoristas, empezar a subir de manera desaforada.
También tenemos el ejemplo típico de los políticos, que sabedores de las futuras decisiones políticas concernientes a una industria, «saben» posicionarse de antemano. Aquí me viene a la mente casos como Nancy Pelosi, famosa por ser una de las mejores inversores del mundo, lo que no parece ser casual. O también los casos de gente relacionada en los ayuntamientos de ciertos países, que por alguna casualidad, ven como sus terrenos sin valor pasan a valer fortunas tras unas recalificaciones.
Los mercados están llenos de manipulaciones, no cabe duda.
Un operador no debe centrarse en la conspiración de las manipulaciones
Esa es la parte del comentario de antes que lleva razón.
A pesar de todas las manipulaciones, lo mejor que podemos hacer es hacer nuestra operativa, sea la que sea, sin pensar en ello.
Lo que ocurre es que como la mayoría de la gente pierde en el mundo del trading a corto plazo, lo normal es que busquen un culpable exterior, echando la culpa a las supuestas manipulaciones de mercado, cuando en realidad ese tipo de trading y sus pérdidas no tienen demasiado que ver con eso, sino con un carácter depredador del corto-placismo en sí.
En el largo plazo, cuando nos alejamos de los vicios del trading u operativa a corto plazo, entramos en un terreno donde las manipulaciones burdas tienden a desmoronarse o a perder significancia. Creo que es ahí donde deben centrar sus esfuerzos los inversores individuales.
Una manera de intentar evitar las manipulaciones en la temática de la inversión o, por lo menos, reducir su influencia, es dedicarse a los activos financieros más grandes, como pueden ser los índices, como pueden ser S&P500, Nasdaq100, Nikkei o DAX. No es que en dichos instrumentos no puedan haber manipulaciones de dealers o market makers con objeto de jugar con la psicología de los participantes y forzar órdenes de pérdidas u otras estratagemas, pero al menos el agrupar a tantos activos juntos, se reduce la fricción de la posible manipulación, y desde el punto de vista del trader, se puede operar con mayor confianza en que todavía se está jugando con las fuerzas de mercado, mayormente.
Otros instrumentos como las acciones principales, divisas mayores, materias primas o bitcoin, también son aceptables, pues siguen siendo mercados participados por millones de partes, que hacen que los mismos sigan teniendo un componente natural o real.
Cuanto más descendemos en la liquidez de los activos, más puede aumentar el componente de manipulación, pero para ello los mercados siempre intentan buscar soluciones, como por ejemplo el uso de expertos en valoraciones de inmuebles en los mercados de compra-venta de vivienda, para evitar estafas.
En resumen, que sí hay manipulaciones, que al final no vienen a ser sino intentos de estafas varias, en todos los mercados, tanto de bolsa, materias primas, como de los mercados minoristas de consumo en cosas tan sencillas como comprar un pan. Pero siguen habiendo componentes de fuerzas de mercado o naturales que luchan para que las cosas sigan funcionando dentro de unos parámetros de realidad aceptables.
Lo que pasa es que hay otro tipo de manipulación mucho más perniciosa, de la que no se habla tanto, y que provoca el verdadero desequilibrio que hace que poco a poco el mundo vaya perdiendo su carácter natural.
La manipulación de los mercados por los magnates de lo oculto
Esta es la parte verdaderamente siniestra del asunto.
El mundo no funciona como parece.
Es decir, las cosas no van evolucionando de una manera natural, sino de una manera más bien artificial, o dicho de otra manera: forzada.
Lo que pasa es que todo ello se hace bajo una mascarada de tal manera que parece que todo funciona de manera espontánea y genuina. Los avances tecnológicos, los eventos políticos, económicos o sociales parece que siguen un patrón de una supuesta mejora de la humanidad. Nunca más lejos de la realidad.
El hecho es que los magnates de este mundo parece que son ricos a su supuesta ventaja competitiva, que dice que podrían ser más inteligentes, o que bien podría ser a sus mayores habilidades comerciales, entre otras cosas. Pero es una apariencia engañosa. Los Rockefeller, los Rothschild, los Warburg, los Zuckerberg, los Gates, Bezos o los Musks son todos agentes que trabajan para el mismo «cartel», y sus fortunas no tienen mucho que ver con el libre mercado y, sin embargo, tienen todo que ver con la manipulación total del mercado. Otra cosa es que después sus acciones coticen de una manera más o menos orgánica, y se puedan operar o puedan ser objeto de inversión desde un punto de vista más o menos de mercado. Pero, al fin y al cabo no deja de ser una ficción grotesca.
El problema aparece cuando descubrimos que los acontecimientos del mundo no son más que teatros. Voy a poner un ejemplo para ilustrar eso.
La construcción de las Torres Gemelas empezó en 1968, 33 años antes de su derribo. Sobre el 33 hablé recientemente. Dicha construcción no fue fortuita y menos lo fue su demolición. Todo fue programado mucho antes de incluso la construcción de las mismas.
¿Qué quiero decir con esto?
Que los arquitectos de lo oculto saben cuándo y cómo van a ocurrir las cosas, porque ellos mismos son los que habilitan que esas cosas pasen. Eso implica que estamos en un juego donde ellos tienen las cartas de antemano, y creo que no hace falta que explique detalladamente lo que eso puede implicar a la hora de batir al mercado y poder hacer fortunas.
Por lo tanto, los hombres más ricos del mundo, no lo son por atenerse a las reglas del libre mercado, sino más bien por violarlas, y hacerlo además de una manera mucho más profunda que unas estafas materiales típicas. Aquí estamos hablando de manipulaciones de carácter espiritual, donde dichos magnates parece que tienen que ejecutar un plan oculto de proporciones gigantescas. Un plan que tiene unas fechas, unos lugares y unos acontecimientos a cumplir a rajatabla.
El asunto, pues, va más allá de unos mercados capitulados, pues lo que está manipulada es la misma realidad en la que vivimos.
El objetivo final de dicha manipulación es el de acabar con el orden natural, y dentro de dicho orden tenemos a los mercados clásicos. Estos mercado son incompatibles con el orden impuesto en el sistema de corte comunista que pretenden crear. Nos dicen que no podremos disfrutar de esa libertad en el mundo de la Singularidad; que la misma se ocupará de todas nuestras necesidades, y que lo que podremos hacer es usar los mercados infinitos de la realidad virtual, donde se supone que seguirá habiendo libertad de elección.
Pero el problema es que los mercados virtuales son totalmente ficticios, y al contrario que los reales, que son los que parece que están a punto de desaparecer, son plenamente manipulables. Eso es lo que no te explican.