Adolfo Suarez y el mito de la Transición española

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Hace pocos días ha muerto Adolfo Suárez. El primer presidente democrático de España después del régimen de Franco. Con él se va uno de los hombres que trajo la democracia a España.

A pesar de mi falta de interés en el tema, pues no veo la televisión y apenas leo la prensa oficial, no he podido abstraerme del todo con respecto a este tema.

No es que yo tenga nada en contra de Suárez. Pero es que si uno realiza la mínima socialización será un tema que va a salir sí o sí; ya sea en conversaciones con gente o en medios no tan oficiales. Y esto me pasó visitando a mi abuela, ante lo que me fue imposible ver lo que estaban poniendo en la tele, así como ver que mi abuela decía que qué buen hombre fue este (ante lo cual no tengo nada que objetar). Pero lo que no pude evitar fue ver lo que decían en la tele y que es algo que ya sabía: la glorificación de la Constitución de 1978 y las mil maravillas de la llegada de la democracia, asumiendo por ello que el régimen anterior fue una época oscura y abyecta.

La verdad es que no me pude contener y le dije a mi abuela: ¿Cree usted que estamos ahora mejor que antes? ¿Cuál es el resultado de la democracia después de casi cuarenta años?

A su respuesta dubitativa le contesté con algunas explicaciones ante las que no tuvo nada que objetar y mucho sobre lo que asentir.

Entonces, ¿Por qué se considera a la democracia como el más alto y noble ideal político por la gran mayoría de los ciudadanos (1)?

Adolfo Suárez democracia española

Una de las principales razones es que los países más avanzados del mundo son demócratas, y es por ello que la gente deduce que la democracia ha de ser pues el mejor de los sistemas.

Pero hay en ello un error fundamental de causalidad.

Es como suponer que porque en Suiza hay un gran gasto social en pensiones, que lo que deberían hacer los países pobres para mejorar su situación es subir las pensiones de manera significativa.

O pensar que como en Alemania hay sueldos altos y gran capacidad de consumo, lo que tiene que hacer un país es subir los sueldos y animar a sus ciudadanos a consumir.

Pero eso no es más que pensamiento infantil que asume que la riqueza nace del consumo y olvida que existe una cosa que se llama la Ley de Say.

Bien, que la mayoría de los países avanzados (2) del mundo sean democracias no significa que sean avanzados por ser democracias.

Esos países avanzados lo son a pesar de las democracias; es más, la relación causal no es la anterior y en la que cree la mayoría sino la contraria.

Esos países abrazaron la democracia porque se convirtieron en avanzados.

Es más; será la democracia la causa de que dejen de ser avanzados y se estrellen contra el muro de las lamentaciones. Y ese choque y descarrilamiento no será como piensa la mayoría consecuencia de ciertas conspiraciones o historias de malvados mercados, ni nada que se le parezca. Dicho camino será recorrido con la fuerza motriz de las masas de Occidente como motor principal.

Ya saben, que la historia está dominadas por las ideas, y no hay mayor idea hoy en día que el ideario democrático, igualitario y de corte socialista, a pesar de toda la parafernalia de capitalismo, individualismo y crítica a la propiedad privada que se escucha por todos los rincones del mundo.

Individualismo igualitario

Ese individualismo es uno que no tiene nada que ver con la propiedad privada, la verdadera libertad, sino que digamos que es un individualismo socialista.

No es individualismo que busca la libertad y la independencia, sino uno puramente pasional que, movido por la envidia, intenta aprisionar al resto de mortales en una masa amorfa, o en otras palabras: un individualismo igualitario.

Adolfo Suárez transición democrática

El único hecho positivo que puedo extraer de la llegada de la Democracia española y su aclamada Constitución fue el que se hiciera sin grandes derramamientos de sangre, lo que ha llegado a considerarse un modelo como transición para cualquier país que saliera de un régimen de tipo autoritario.

Con respecto a la llegada de la democracia, está claro que hay unos ganadores y unos perdedores; que la situación en el comienzo de ésta era una y a día de hoy.

Hay sectores que están “mejor” y otros que están peor. Lo de mejor entre comillas lo pongo, porque la mejora se puede considerar relativa; depende de los valores con los que se miren las cosas.

Desde un punto de vista marxista, está claro que la situación actual es infinitamente “mejor” que la anterior, pero desde un punto de vista tradicionalista es justo lo contrario.

Entonces, ¿cómo estaba España justo cuando empezó su andadura con la democracia de sufragio universal?

Pues era un país con una mayoría de población joven; muy poco endeudado; donde el paro era una anécdota; donde la inseguridad y la delincuencia brillaban por su ausencia; donde el número de regulaciones públicas era muy pequeño; donde había optimismo de cara al futuro; donde había la posibilidad de montar un negocio productivo con pocos ahorros; donde un obrero (al que no le faltaba trabajo) podía mantener una familia de tres hijos y a su mujer con un trabajo normal; donde los jóvenes eran respetuosos con los mayores y una lista innumerable de cosas más.

Desde mi punto de vista España era un país tremendamente capitalizado (en todos los sentidos), con una base bastante buena para afrontar el futuro.

Cierto que no había Iphones ni tablets, ni muchos viajes al Caribe, ni un amplio mundo de discotecas y drogas, ni una obsesión por el Carpe Diem de aquí te pillo y aquí te mato.

Sin embargo, tras los casi 40 años que llevamos de democracia, se supone que el país debería estar mejor que nunca.

Vamos a ver, si el sufragio universal es el mejor sistema del mundo la lógica que sigue es que tras 40 años del mismo las condiciones del país hubieran mejorado de tal manera que esto debería ser un paraíso. Es más, si se considera que el régimen anterior era el más vil que ha existido, la mejora debería ser tal que hoy España debería ser el Nirvana en la tierra (y en cierto modo lo es para ciertas gentes).

Democracia ¿Mejor sistema?

No se puede esperar que tras tantas décadas con el mejor sistema del mundo no se tenga la mejor sociedad del mundo, pues ¿cuántas décadas hacen falta para conseguir esa sociedad idílica? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Infinito? ¿Será esto como en la vieja URSS, donde todavía seguían buscando al hombre nuevo tras 70 años?

¿Cómo está España a 40 años de su querido sistema de sufragio universal (más o menos donde están el resto de países “civilizados tras más o menos una media de 50 años de la adopción de dicho sistema) (3)?

Consecuencias de la democracia

Pues el hecho es que España es un país más endeudado que nunca; más envejecido que nunca, con una pirámide que indica que es una sociedad entrando en la descomposición; con un número de divorcios récord; con la salud de los ciudadanos por los suelos con cientos de millones de pastillas destructoras del sistema metabólico y nervioso cortesía del Sistema; con un 50% de paro juvenil, que si le añadimos los que están estudiando podría ser bien del 90%; con un 25% de paro y un mercado laboral que a pesar de lo que crean los que viven creyendo en fantasías no funciona ( y así lleva décadas en realidad); con los niños de hoy en día con acceso a móviles con posibilidad de ver vídeos porno gratuitamente desde edades infantiles; con el consumo masivo de drogas; con la imposibilidad para el 90% de hombres jóvenes de 30 años de poder mantener una familia de dos hijos y en muchos caso ni uno; con una sensación de que no hay futuro; con la imposibilidad de montar un negocio “productivo” (no cuentan las pachangas para vender bocatas o cubatas) debido a la masiva presencia de regulaciones de lo más estúpido además de los ingentes impuestos, que solo en la contratación de un trabajador suponen una auténtica sangría (eso sin contar con la conflictividad laboral y la visión general de que las empresas son malvadas); la creencia de que la Seguridad Social es una especie de Dios eterno al que todos los ciudadanos del mundo tiene derecho; y muchas más otras cosas que son bien sabidas.

¿Qué cosas buenas ha traído el sufragio universal?

Si esas cosas incluyen un aumento de la “diversión” y el consumismo obsesivo, estaremos de acuerdo.

Ahora, lo bueno de hoy puede ser la causa del mal de mañana, y visto así, nada bueno ha traído, sino mucho mal.

No sé, si la gente usara un poco de lógica debería preguntarse por qué tras 40 años del sistema más perverso del mundo España era un país joven, sin deuda, y no tan destruido como debería ser el resultado de haber formado parte de un sistema tan malo.

Lo mismo debería ser al revés.

Si la democracia es el mejor sistema del mundo, la gente debería preguntarse por qué después de 40 años, las cosas parecen no ir tan bien como deberían.

De todos modos, las diferentes facciones del pueblo siempre tendrán algún cabeza de turco al que echar la culpa: que si el capitalismo salvaje, que si los mercados malvados, que si los especuladores, que si la democracia no es real por no sé qué cuotas, que si Aznar, que si Zapatero, que si Hollande, que si Bush, que si Obama, que si Merkel, que si Berlusconi, que si Jim Carrey, que si la democracia en España no es como la Suiza (como si Suiza fuera a salvarse del colapso democrático), y un millón de excusas más que serán tantas casi como personas haya. Pero muy pocos se preguntan si el verdadero problema residirá en la misma naturaleza del sistema en sí.

La respuesta está más cercana de lo que la gente cree.

¿Democracia y progreso?

El hecho, es que todo el aparente progreso que se ha alcanzado en los últimos 40 años en Occidente no es sino consecuencia de un sistema que va a desaparecer en breve como consecuencia de sí mismo (como todos los sistemas después de todo).

Ese presunto progreso ha sido a base de endeudarse año tras año, salvo alguna excepción, durante cuarenta años de manera masiva. Es decir, no nos endeudamos más porque no pudimos.

La cuestión radica en que toda la confortabilidad aparente que pensamos tener no es sino una fantasía. Una fantasía que no nos pertenece, y que nunca nos perteneció.

Es muy fácil ver solo el Activo del balance, y nunca mirar el Pasivo.

El régimen anterior fue muy “malo” porque fue austero y se negó a endeudarse significativamente. Pero lo único que la gente ve es el “Activo” y nunca los Pasivos. Por eso todo el mundo ama tan profundamente la democracia universal, porque solo ven el Activo (esto es algo así como lo que decía Bastiat: lo que el ojo ve y lo que no ve). Un Activo que parece llegar hasta el cielo.

No obstante, la aparente buena sald de ese Activo fue a base de endeudarse de manera criminal y de vender el mejor “inmovilizado” para quedarse con un circulante que no vale ni una cuarta parte de lo que consigna en libros. Sin embargo la deuda se presenta en el Pasivo como una acumulación de deuda a largo plazo como solo los dementes y consumidores compulsivos saben hacer. Y eso, es en lo que la sociedad española actual (y occidental) se ha convertido: en un consumidor demente y compulsivo, pensando que la teta pública va a estar siempre ahí para proporcionarle el maná.

Futuro de la democracia española

El hecho es que las democracias de todos los tipos (a mayor grado de democracia más por supuesto, siendo la Universal el paso previo a los totalitarismos y el caos), siempre terminarán colapsando financieramente de manera catastrófica. Esto fue y será siempre así.

La democracia española no será diferente (ni la de los EEUU o Australia o cualquiera).

El hecho de consumir más de lo que se produce durante 40 años y pensar que se puede violar esa vieja ley del universo llamada La Ley de la Conservación de la energía sin consecuencias es producto de mentes infantilizadas, que son las que produce un sistema tan destructivo e ineficiente como la democracia.

Las democracias solo se crean para consumir el capital heredado, no para crearlo.

Lo único que crean es toneladas de estulticia.

 

(1) Y sí, es la gran mayoría de los ciudadanos los que han apoyado desde el principio la democracia. Los hechos son inescrutables. El 90% de los ciudadanos “adultos” llevan votando desde siempre a partidos firmemente creyentes en la democracia de sufragio universal. Aquí no hay gnomos de Zurich a los que culpar. A nadie han puesto una pistola en la sien para que vaya a votar a uno u otro. La gente ha ido a votar a los partidos socialdemócratas (PP incluido) desde siempre, y así seguirán haciendo hasta el momento en que colapse el sistema (debido a los efectos económicos a largo plazo producidos por el sistema democrático), que será cuando voten a los partidos radicales y entonces se acabará la democracia.

(2) El hecho de que los EEUU, Europa Occidental, Japón y Australia se consideren como países avanzados es discutible desde cierto punto de vista. Cierto es, que a día de hoy la vida es más cómoda en estos que en las regiones pobres del mundo o en los tiempos de antaño, pero por otra parte dicha comodidad ha producido un incremento vertiginoso de comportamientos “liberales” que están en plena manifestación hoy en día y ya veremos a donde van a terminar. Recordar que nunca llueve eternamente.

(3) El establecimiento del sufragio universal fue el punto de no retorno tras el cual Occidente se adentró en el agujero negro del colectivismo. A partir de ese momento, el camino a la completa estatalización de las sociedades entro en su fase exponencial. Anteriormente; mediante sistemas de elección no tan abiertos (democracias de carácter no universal como la mayoría en Europa antes del Siglo XX), o mediante regímenes de corte autoritario se logró contener el consumo de capital masivo que había de suceder una vez todas las barreras fueran rotas. Ahora nos encontramos cayendo al abismo sin darnos cuenta, como un hombre borracho que ha sacado todo el crédito de su tarjeta y que piensa que, por tener unas noches de auténtica locura y euforia, es el centro y la cima del mundo. Sin embargo el problema vendrá cuando la tarjeta sea retenida y le sea requerido el pago de la deuda, además de la tremenda resaca que tendrá. Algo así es lo que le espera a los pueblos occidentales.